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jueves, 31 de enero de 2013

Y aún así, lo amó como si no fuera una bestia


Ella sabía que estaba destinado a destruir, que al final la destruiría también a ella.

-Henry Miller-

La última arremetida, el arrastre de cenizas obturadas, blancas y calientes, y luego dos troncos tumbados el uno al lado del otro a la espera del hacha. Fino fin. ¡Escalera de color! Yo la conocía y ella me conocía. Volverá la primavera, y el verano, y el invierno. Ella se balanceará en brazos de otro, joderá a ciegas, relinchando, desbocada, se agachará y desplomará, pero no conmigo. Cerré los ojos y me hice el muerto ante el mundo. Sí, aprenderíamos a vivir una nueva vida, Mara y yo. Tenía que levantarme temprano y esconder la carta en el bolsillo de la chaqueta. Es extraño cómo a veces se pone punto final a las relaciones. Siempre se cree que uno inscribirá la última palabra en los libros con una rúbrica florida; nunca se piensa en el autómata que cancela las cuentas mientras uno duerme. Se lleva una contabilidad doble, de lo más estricta. Hay como para sentir escalofríos, está todo tan maravillosamente calculado.


(Sexus. Henry Miller)


Otro país,
Otra ciudad ,
Otra vida.

Pero la misma mirada felina...

Sólo una semana




Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.


¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.



Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)



Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.



— Jaime Sabines —

miércoles, 30 de enero de 2013

Esa es la maldita diferencia. Ese puñetero momento en el que no llamarías a nadie, no quieres ver a nadie, no quisieras nada, hacer absolutamente nada, salvo escuchar su voz. Su tenue y cálida voz. Ahí en medio de la nada. En medio del todo. Un susurro en medio de una sorda autopista, un ecco en medio de la inmensidad de un océano. Una mirada eterna en un suspiro. Y ahí, es donde reside el amor. Justo es en ese preciso instante, cuando te preguntas qué querrías cuando no quisieras absolutamente nada, cuando se desnuda al fin la pasión.

Es curioso, cuando la apatía me invade los versos se rellenan solos mientras mis dedos juegan con unas pulsaciones instantáneas de mi cabeza. Cuando no quiero a nadie a mi lado, la idea de su sola presencia, me hace estremecer hasta la locura.

domingo, 27 de enero de 2013

La condenada lucha por hacer desaparecer un punto que nunca quiso estar ahí


Hoy he leído esto:

"Si te concentras en el punto rojo,
sin que te des cuenta
el punto azul desparece".


Quizá se trate de eso. De centrarme en el punto rojo y cuando me quiera dar cuenta, ecco! Voilá! El punto azul habrá desaparecido, para siempre. Desde luego, siempre me gustó más el rojo, color pasión, aventurero, rebelde... Un azul tan tenue, es posible que haya aparecido ahí por pura casualidad, es posible que nunca haya querido estar ahí y vive simplemente condenado al olvido de alguien que prefirió centrarse en algo menos volátil, más seguro, más firme. Condenado o no, parece posible, el azul, puede desaparecer, si quieres.


martes, 15 de enero de 2013

Última carta de Noa a Allie...


Queridísima Allie, 

Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado, he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real, y si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré cómo pasamos el verano bajo los arboles aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor.

El mejor tipo de amor es aquél que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado. Y lo que yo esperaba darte siempre... 
Te quiero.


Ya nos veremos,

Noa.

martes, 8 de enero de 2013

Arde


Abrasa perdido en llamas mi corazón. Arde. Conquista con su aliento nocivo el peso robusto del amor. Tardío. Errante. Innocuo. Falso. Bastardo retoño de una ilusión desatinada en un momento equivocado.

En el lado izquierdo de la razón, en el lado derecho de la pasión


Supongo que es una forma de tenerte más cerca, de sentirte más cerca, de amarte más de cerca. Es sostenerte en el pensamiento de una manera incorregible, incalculable, inaguantable. Porque quiero, porque debo, porque siento y porque te miento. Porque me miento quizá, no lo sé, o quizá nos miento y reviento. Para ya de asesinarme y torturarme, lacerarme y blasfemarme porque no sobreviviré. Eres lo que quiero y no hay nada más. La perfección resulta absurda, ridícula e imberbe cuando te declamo. Resultas mitificado si intento verbalizarte. Resultas imperfecto si quiero pronunciarte y no te siento y no me siento y no me entiendo y no te entiendo. Tan lejos, tan cerca. Quiero mirarte desde lejos para que me puedas ver más cerca y llenar tu boca con besos sabor a paz, sabor a eternidad, sabor a viento quizá. Y para eso he de correr. Salir para no volver. No volver, porque nunca tenga que marcharme. Marcharme para volver a estar juntos. Juntos, revueltos, infinitos en un baile en el que retozan infames dos cuerpos que se llenan y vacían al compás de un sentimiento. Un sentimiento eterno, profundo, tan profundo como la herida del corazón que ya no duele, tan profundo como mi aliento cuando rozas mi cuerpo con tu inmortalidad, tan profundo como la reminiscencia que permanece tatuada levemente justo  en el lado izquierdo de la razón que perdí el último día que te amé. Justo al lado de la pertinente línea que dejaste marcada, aún sin cicatrizar, en el lado derecho de la pasión.

lunes, 7 de enero de 2013



"Bueno, usted ya sabía que yo no era señorita de tacones altos. Que en realidad, los uso, pero siempre preferí ir descalza. No por nada, sólo que no me gusta aparentar ser más alta que usted, ya sabe, no está bien visto que una señorita camine sacando una cabeza a su acompañante. Dios me libre.

No uso sujetador, porque mis pechos no son tan grandes. Odio esas mujeres de pechos grandes. Parece como si toda esa carne las consumiera. ¿Se imagina? una mujer a un pecho pegada.... Versión actual de Quevedo, Dios! hay tantas de esas por aquí que caminan con tanta vulgaridad adherida a su cuerpo.

Lo siento, tampoco soy buena haciendo chistes. Soy más bien de humor sarcástico e irónico. Humor negro irremediablemente cínico. No suelo caer bien, no, pero bueno, sé utilizar la cubertería en cualquier mesa con extrema exactitud, supongo que ya eso lo compensa todo ¿no?. Ya sabe que en las cenas, el humor, no está siempre presente, pero los cubiertos, mi señor, nunca faltan."




http://painloveandrocknroll.blogspot.com.es

No hay mejor final


Escucho tu susurro seco y lacerante.
Tu boca es la más dulce criminal de mi corazón amordazado.

Podría desatarte las manos para que destroces mi corsé.

Permitir que tu lengua cure las heridas que dejaste a la 

altura de mi pecho izquierdo.
Y de nuevo entregarte el alma rota y errante que nació de tu piel,
sabiendo que no hay mejor final que el que hace estremecer.




(http://painloveandrocknroll.blogspot.com.es)

miércoles, 2 de enero de 2013

Lo que nos mantiene vivos.


No olviden que, a pesar de todo lo que digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...).



"No leemos y escribimos poesía porque es bonita; 
leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana 
y la raza humana está llena de pasión.
 La medicina, el derecho, el comercio y la ingeniería, son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida...


Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son cosas que nos mantienen vivos..."


(El club de los Poetas Muertos)

martes, 4 de diciembre de 2012

Wonderful


Hace frío sin ti, pero se vive.



- Y tú, ¿qué? Hace mucho que no hablas de él.

- Da igual, no es importante.

- ¿Cómo que no es importante?- Contesta Sophie con cara de incredulidad. Su perspicacia siempre consigue robarme las palabras de la boca. Las saca como quiere, a un ritmo lento o rápido, según le convenga. De la misma forma que elige unas compras Navideñas en una página web, sabe en qué botón tocar exactamente para que yo agite mi lengua sin mucho esfuerzo. Ella es así y en el fondo, es lo que más me gusta.

- Pues eso, que ya no es importante. No quiero que lo sea. No he vuelto a saber de él desde hace semanas, eso es lo único que importa de verdad.

- Ya Patricia, pero no puedes vetar sentimientos. No los puedes prohibir. Es bonito sentir, ilusionarse.- Y aquí las palabras mágicas, ya no toca eso, ya la ilusión no puede seguir... Ya es tarde. Todo tiene un final. 

- Hay veces que la racionalidad tiene que vencer, esta vez lo ha hecho. - Digo convencida y siento cómo el corazón se rompe por dentro. Lo noto, lo oigo. Voy a recoger los pedazos y me corto, pero grito en silencio una vez más. Ya no tiene sentido y lo voy a superar, lo sé. Me ato fuerte un paño y aprieto sobre la herida que no deja de sangrar y lo empapa de un plasma rojo que delata mi debilidad. Ella la intuye con sólo un vistazo y sonríe tierna, me abraza en silencio con sus cálidas palabras, quiere hacerme sentir bien. Pero ya no será así, no puede ser. No puedo maltratarme una vez más. Siento que los eritrocitos me oxigenan el cerebro y consigo salir viva, parece que todo se vuelve a recomponer. Debo tener las defensas bajas porque me duele la cabeza y la herida no acaba de cicatrizar, pero como todo... Sólo es cuestión de tiempo y cuidado, mucho cuidado con este frágil corazón.
Aún recuerdo cuando te prometí que no se lo regalaría a cualquiera, maldita sea, no me di cuenta de que ya era tuyo. Maldita ilusa. Hoy trabajo duro. Hoy trabajo fuerte. A veces incluso lo consigo, a veces se me olvida intentarlo, pero el tiempo, el silencio... Va haciendo su trabajo. El de un buen curandero, el tuyo, el suyo, el mío...
A veces, sólo podemos contar con nosotros mismos para lamer nuestras propias heridas, porque la saliva ajena, como sabemos, puede infectar. A veces, sólo hay que esperar.


Y con un rezo inoportuno, estallo en un quejido eterno:

Querido amigo, querido tiempo, no me trates con más crueldad, te lo ruego, déjame olvidar.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Nunca dejes de viajar, nunca dejes de vivir.



"A veces, si el tiempo no puede cerrar las heridas del corazón, el coágulo queda incrustado en lo más hondo del alma y allí permanece, hasta que se reabren y se limpian con esmero. Pero hay ocasiones, cuando ni el más virulento de los amores justifica el afilado cuchillo, que esa cura no puede venir más que de uno mismo."


(Amelia Noguera. La pintora de estrellas.)

Aunque tú no lo sepas.


Sublime.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Dónde me encontrarías?



- ¿Si un día me perdiera, dónde me buscarías?

(Risas) - Tú no te perderías jamás y lo sabes.

- No venga, en serio... ¿No sabes dónde encontrarme si un día decido no volver?

(Se acerca de manera brusca y la coge de la cintura)- ¿En serio? ¿Qué es eso?¡Venga ya! A ti no te gustan los tipos serios. Dame un beso, que muero por esos labios.

(Ella se retira). - ¿Ves? Esta es la razón por la que creo que nada de esto saldría bien. (Se sienta enfadada de un salto, en el pequeño muro en el que estaban apoyados)

(Él, mira agotado y pone los ojos en blanco). - ¿De qué coño estás hablando ahora Patricia?- (Se retira, enciende un cigarrillo y se sienta a su lado).

- Pues eso. No puedes conocer a una persona, enamorarte y pensar que vas a ningún sitio si tan si quiera conoces el lugar donde se escondería el día que no pueda más, cuando le pese la vida,cuando decida no volver... Joder, no puedes, simplemente no puedes. Eso, es lo único que me hace ver que esto no nos lleva a ningún sitio y que estamos eternamente equivocados...

(Zarandea los pies de un lado a otro golpeando cada vez el muro con un pie distinto). 

(Hay un silencio que se hace eterno).

- ¿Ves?. Joder. ¿Lo entiendes ahora?- Dice ella insistente.

(Él agacha la cabeza, coge su abrigo, la besa en la frente y hace ademán de irse).

- ¿Te vas?

- Es lo mejor, lo sabes.

- Lo que yo diga... No merece la pena. 

- A veces puedes ser muy dura. Eres consciente, ¿verdad?

- Lo soy.

(Ella se queda mirando hacia arriba, como si las estrellas estuviesen aplaudiendo lo valiente que ha sido por decirle las cosas tan claras. Las cosas son como tienen que ser y ya está, se repite en silencio). 

(Él, la mira y comienza a caminar). 

(Se gira).

- Una biblioteca. 

- ¿Qué?

- O una librería, quizá, no lo sé. Imagino que depende de la librería y depende de la biblioteca. De lo caros que estén los libros o de lo nuevos que sean. 

(Ella siente que no puede articular palabra. No lo hace. Ni si quiera se atreve).

- El problema no es ese, mi niña bonita, el problema eres tú y lo lejos que estás. El problema es que esto tenga un final. 

(Lágrimas empapan las mejillas de la cara atormentada de ella. Sigue sin poderlo creer).

- Cuídate, anda. Y cuídate de esos italianos, que saben muy bien lo que se hacen. Cuídate el corazón, Patricia. No lo regales a quien no lo merezca por favor.

(Desaparece).

martes, 27 de noviembre de 2012



Recuerdo aquella noche. Recuerdo como azotaba el corazón de la misma manera que lo hace ahora cuando la memoria aprieta. ¡Dios! Cómo duele el recuerdo... Hablamos. La sensibilidad afloraba ya por lo cerca que estaba la despedida, por lo intensa que estaba siendo aquella historia. La conversación pasó a ser una discusión y la discusión pasó a ser una disputa seria y equivocada. Hablamos en un tono frío y él concluyó con algo a lo que yo tan si quiera supe qué responder. Me quedé ahí, paralizada, con el espíritu a punto de estallar, mirando impasible la televisión porque era lo más inteligente que se me ocurría en aquel momento, de hecho era lo único que se me ocurría. Nervios. Miedo. Procuraba no respirar muy fuerte, no le fuera a molestar mi sola presencia. Inseguridad. Dolor. No quería estar allí, pero mucho menos irme lejos. Era la primera vez en varios años que mantenía una conversación distorsionada con alguien que me importase lo suficiente como para hacerme temblar.
En mi mente, otro tiempo pasado. Otra persona. Otra vida. Apareció él, aquél que se llevo mi yo misma consigo, insultándome, desgarrándome con su mirada penetrante, su mirada de decepción. Me volví pequeña, creo que por un momento desaparecí de la habitación. No estaba allí.
De repente, una mano tierna a pesar de su textura algo áspera por el oficio y poco cuidado de sí mismo, me rozó el brazo que sujetaba desesperadamente mi cabeza a la búsqueda de una solución. Me agarró suavemente y me invitó a desafiar aquella mirada que llevaba varios minutos evitando por no encontrar frialdad y desaprobación en ella. Al volver la cara, le vi, estaba tan consternado como yo y no  podía verme sufrir, miré sus ojos y sentí su calor. Me agarró fuerte contra su pecho y aprecié el latir de su corazón, casi tan fuerte como el mío, con miedo, con dolor y con amor. Y así me quedé, refugiada en un suave y paternal regazo entre aquellos brazos que consiguieron, a pesar de todo, calmar mi temor. Lágrimas corrían desgarradoras por mis mejillas, nunca supo por qué.

Un comentario sin más





"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

Del capítulo 93 de Rayuela


Ojalá y no use la "fórmula del amor" para enamorarme.. sufriré algo más, eso seguro.. pero será de ese, del bueno, del que hace temblar las piernas y hervir el corazón, del que te mantiene helado, del que te vuelve improductivo. De ese. Ojalá, aparezca en el momento adecuado, con la percha adecuada y los zapatos limpios. Ojalá yo lleve los labios recién pintados. Ojalá sea totalmente compatible. O mejor no. Que aparezca mejor el peor día, ese que llego tarde y salgo de casa con deportivas y sin maquillar, que él ande despistado y se choque conmigo ofuscado porque al contrario que yo se levanta con mal pie. Que nos conozcamos y nuestras incompatiblidades nos hagan pensar que no tenemos la fórmula adecuada para que esto dure para siempre, pero que aún así el corazón venza. Mejor que sea tan fuerte que todo esto, la fórmula ideal se cultive con el pasar de los años, con la comprensión y el cariño y con la simbiosis producto de la diversidad. Ojalá y sea así.

Y una cosa más que leí de alguien que desgraciadamente no sé quién es:

"Si estás buscando al amor de tu vida. DETENTE. Te estará esperando cuando comiences a hacer las cosas que amas".


(Comentario ante un post que habla fríamente de cómo encontrar el amor verdadero... )