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lunes, 10 de junio de 2013
La Genieración.
Perdida. Nos llaman la generación perdida. Es curioso, porque a mí el nombre de generación perdida me recuerda a Hemingway, Dos Passos, Fitzgerald (para quien no lo sepa, autor del Gran Gatsby)... Genios. Una auténtica generación de genios. Y así llamaría yo a la nuestra, la Genieración. La que no se conforma con estudiar una sola carrera, la mayoría tiene dos, incluso un Máster, Doctorado, hablamos como mínimo dos idiomas y otro más que, por lo menos... Lo entendemos, aunque sea porque tenemos un amigo que es catalán...
La generación perdida dicen... Incluso aquellos que en otra época hubiesen desechado cualquier forma de cultura general, tienen o luchan por un graduado escolar. A diario tenemos miles de formas de recoger información, bien sea a través de la televisión, con carteles de poesía en el metro, la feria del libro, aquel amigo intelectual al que todo el mundo escucha en las reuniones... Sabemos leer y escribir a la perfección, soñamos como ninguno e imaginamos como dioses. Sabemos cultivar tomates, sabemos cocinar al estilo de laabuela.blogspot.com, al de latíapepa.wordpress.com y también al de un tío raro de Suiza que hace unos brownies de miedo... Sabemos qué es un Brownie. Conocemos Nueva York sin tan si quiera haber estado. Hemos volado a la otra punta de Europa por un céntimo de Euro. Hemos sobrevivido al año 2.000, a la crisis de las punto com, hemos aprendido a usar todo tipo de aparatos eléctricos y ordenadores, sin dejar a un lado el papel para coger apuntes o la rayuela para saltar jugando con los amigos en la acera. Todo ha sucedido tan rápido, que en algunos bares han de poner una cestita para soltar los llamados smartphones, porque a veces, perdemos la perspectiva de la comunicación... pero es que tenemos amigos hasta en Tokio! Aún así, esto no ha hecho, que perdamos la ilusión por los Viernes, la cervecita del Domingo e ir a dar un paseo con aquella persona especial. Eso sí, ahora es más fácil, sólo "tengo que ponerle un Watsapp", Ay! Maldito watsapp! Hemos pasado, de aquellas novelas donde caminabas durante horas buscándote, a enviarle un video tonto y así iniciar una conversación... No es más fácil, ni mucho menos, es sólo distinto. Nos hemos adaptado a todas las formas de comunicación que ha habido en los últimos veinte años. Hemos pasado de comunicarnos con nuestro hermano, de balcón a balcón con un hilo y dos yogures, a comunicarnos con nuestro compañero de piso por Facebook, Twitter, Watsapp, Tuenti... Pero no nos hemos quejado! Al revés, nuestra capacidad adaptativa está casi a la altura de nuestra capacidad de ilusionarnos. Quizá, al cambiar las cosas tan rápido, se nos ha permitido no dejar de ser niños, tener siempre algo nuevo que ver y por supuesto, algo nuevo que ofrecer. Nosotros, esa generación, que se lee en el iPad a los escritores de la generación perdida, deberíamos ser recordados como los súper héroes, personas que a pesar de tener una formación intelectual muy elevada, deciden irse al campo a vivir de forma rural porque es más saludable o deciden marcharse durante largos períodos porque no les queda otra... y aún así, tienen que escuchar a los que dicen que lo hacen por kamikazes.
Me siento afortunada por vivir en esta generación. He podido estudiar varias carreras, aprender varios idiomas, conocer nuevas y maravillosas culturas, tener amigos repartidos por todo el mundo y he podido tomar la maravillosa decisión de volver a casa un día. Me he enamorado de personas muy parecidas a mi, y de personas que jamás hubiese conocido en otra época. He pagado una cena y me han impedido pagar otras muchas. Aún me ceden el paso para entrar y una vez que he pasado caminan a mi lado. Puedo dormir sola o acompañada, yo decido. Mi perro puede viajar conmigo a donde sea, resiste las distancias aunque fuera haya cuarenta grados. Puedo viajar sola, más que de atrevida, me tratan de aventurera. Es una verdadera delicia ser parte de esta generación, en la que la lucha más grande, no es sólo por sobrevivir, si no mucho más allá... por vivir, la lucha es por la tolerancia, por el respeto, por la ayuda a los demás, la lucha es por un mundo mejor, por merecer el nombre de la Era Aquarius, porque al final... es así: no es que el mundo esté loco...es que el ser humano es extraordinario!! y lo hemos comprendido. Luchamos por recuperar los valores mientras el mundo sigue su curso, luchamos por tener todo eso que en otras generaciones perdieron, luchamos por lo más importante: la felicidad, con una máxima de hedonismo, sin por ello sacrificar la felicidad de los demás. Somos la generación aquarius, coca - cola, cornetto y lo que queramos... porque incluso, hemos construido una publicidad que nos hace soñar. Y no, no nos vamos a conformar con el nombre de generación perdida... Cuando pase esta confusión, saldremos airosos por nuestro talento y nuestra experiencia, y seremos sin duda y más que nunca... La Genieración.
Dedicada a mi madre: Que como siempre, me enseñó con paciencia a leer y con una gran pasión: a soñar. Te quiero mamá.
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martes, 4 de diciembre de 2012
Hace frío sin ti, pero se vive.
- Y tú, ¿qué? Hace mucho que no hablas de él.
- Da igual, no es importante.
- ¿Cómo que no es importante?- Contesta Sophie con cara de incredulidad. Su perspicacia siempre consigue robarme las palabras de la boca. Las saca como quiere, a un ritmo lento o rápido, según le convenga. De la misma forma que elige unas compras Navideñas en una página web, sabe en qué botón tocar exactamente para que yo agite mi lengua sin mucho esfuerzo. Ella es así y en el fondo, es lo que más me gusta.
- Pues eso, que ya no es importante. No quiero que lo sea. No he vuelto a saber de él desde hace semanas, eso es lo único que importa de verdad.
- Ya Patricia, pero no puedes vetar sentimientos. No los puedes prohibir. Es bonito sentir, ilusionarse.- Y aquí las palabras mágicas, ya no toca eso, ya la ilusión no puede seguir... Ya es tarde. Todo tiene un final.
- Hay veces que la racionalidad tiene que vencer, esta vez lo ha hecho. - Digo convencida y siento cómo el corazón se rompe por dentro. Lo noto, lo oigo. Voy a recoger los pedazos y me corto, pero grito en silencio una vez más. Ya no tiene sentido y lo voy a superar, lo sé. Me ato fuerte un paño y aprieto sobre la herida que no deja de sangrar y lo empapa de un plasma rojo que delata mi debilidad. Ella la intuye con sólo un vistazo y sonríe tierna, me abraza en silencio con sus cálidas palabras, quiere hacerme sentir bien. Pero ya no será así, no puede ser. No puedo maltratarme una vez más. Siento que los eritrocitos me oxigenan el cerebro y consigo salir viva, parece que todo se vuelve a recomponer. Debo tener las defensas bajas porque me duele la cabeza y la herida no acaba de cicatrizar, pero como todo... Sólo es cuestión de tiempo y cuidado, mucho cuidado con este frágil corazón.
Aún recuerdo cuando te prometí que no se lo regalaría a cualquiera, maldita sea, no me di cuenta de que ya era tuyo. Maldita ilusa. Hoy trabajo duro. Hoy trabajo fuerte. A veces incluso lo consigo, a veces se me olvida intentarlo, pero el tiempo, el silencio... Va haciendo su trabajo. El de un buen curandero, el tuyo, el suyo, el mío...
A veces, sólo podemos contar con nosotros mismos para lamer nuestras propias heridas, porque la saliva ajena, como sabemos, puede infectar. A veces, sólo hay que esperar.
Y con un rezo inoportuno, estallo en un quejido eterno:
Querido amigo, querido tiempo, no me trates con más crueldad, te lo ruego, déjame olvidar.
lunes, 3 de diciembre de 2012
martes, 27 de noviembre de 2012
Un comentario sin más
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."
Del capítulo 93 de Rayuela
Ojalá y no use la "fórmula del amor" para enamorarme.. sufriré algo más, eso seguro.. pero será de ese, del bueno, del que hace temblar las piernas y hervir el corazón, del que te mantiene helado, del que te vuelve improductivo. De ese. Ojalá, aparezca en el momento adecuado, con la percha adecuada y los zapatos limpios. Ojalá yo lleve los labios recién pintados. Ojalá sea totalmente compatible. O mejor no. Que aparezca mejor el peor día, ese que llego tarde y salgo de casa con deportivas y sin maquillar, que él ande despistado y se choque conmigo ofuscado porque al contrario que yo se levanta con mal pie. Que nos conozcamos y nuestras incompatiblidades nos hagan pensar que no tenemos la fórmula adecuada para que esto dure para siempre, pero que aún así el corazón venza. Mejor que sea tan fuerte que todo esto, la fórmula ideal se cultive con el pasar de los años, con la comprensión y el cariño y con la simbiosis producto de la diversidad. Ojalá y sea así.
Y una cosa más que leí de alguien que desgraciadamente no sé quién es:
"Si estás buscando al amor de tu vida. DETENTE. Te estará esperando cuando comiences a hacer las cosas que amas".
(Comentario ante un post que habla fríamente de cómo encontrar el amor verdadero... )
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