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miércoles, 30 de enero de 2013

California Dreams


Por si no lo tenías claro....

Te echo de menos cada día, en cada momento y en cada sonrisa que en la que no te encuentro.

No me importa perderme y volar entre mis sueños... Porque sé que siempre, justo antes de caer, tú estarás ahí, agarrado de mi mano bien fuerte. Ayudándome a volar y enseñándome a mantenerme a flote. Te quiero, no hay más.

 

martes, 15 de enero de 2013

Última carta de Noa a Allie...


Queridísima Allie, 

Anoche no pude dormir pensando que habíamos terminado, he dejado de amargarme porque sé que lo que tuvimos fue real, y si en algún lugar en un futuro lejano nos reencontramos en nuestras nuevas vidas, te sonreiré con alegría y recordaré cómo pasamos el verano bajo los arboles aprendiendo el uno del otro y creciendo en el amor.

El mejor tipo de amor es aquél que despierta el alma y nos hace aspirar a más, nos enciende el corazón y nos trae paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado. Y lo que yo esperaba darte siempre... 
Te quiero.


Ya nos veremos,

Noa.

martes, 8 de enero de 2013

Arde


Abrasa perdido en llamas mi corazón. Arde. Conquista con su aliento nocivo el peso robusto del amor. Tardío. Errante. Innocuo. Falso. Bastardo retoño de una ilusión desatinada en un momento equivocado.

martes, 4 de diciembre de 2012

Hace frío sin ti, pero se vive.



- Y tú, ¿qué? Hace mucho que no hablas de él.

- Da igual, no es importante.

- ¿Cómo que no es importante?- Contesta Sophie con cara de incredulidad. Su perspicacia siempre consigue robarme las palabras de la boca. Las saca como quiere, a un ritmo lento o rápido, según le convenga. De la misma forma que elige unas compras Navideñas en una página web, sabe en qué botón tocar exactamente para que yo agite mi lengua sin mucho esfuerzo. Ella es así y en el fondo, es lo que más me gusta.

- Pues eso, que ya no es importante. No quiero que lo sea. No he vuelto a saber de él desde hace semanas, eso es lo único que importa de verdad.

- Ya Patricia, pero no puedes vetar sentimientos. No los puedes prohibir. Es bonito sentir, ilusionarse.- Y aquí las palabras mágicas, ya no toca eso, ya la ilusión no puede seguir... Ya es tarde. Todo tiene un final. 

- Hay veces que la racionalidad tiene que vencer, esta vez lo ha hecho. - Digo convencida y siento cómo el corazón se rompe por dentro. Lo noto, lo oigo. Voy a recoger los pedazos y me corto, pero grito en silencio una vez más. Ya no tiene sentido y lo voy a superar, lo sé. Me ato fuerte un paño y aprieto sobre la herida que no deja de sangrar y lo empapa de un plasma rojo que delata mi debilidad. Ella la intuye con sólo un vistazo y sonríe tierna, me abraza en silencio con sus cálidas palabras, quiere hacerme sentir bien. Pero ya no será así, no puede ser. No puedo maltratarme una vez más. Siento que los eritrocitos me oxigenan el cerebro y consigo salir viva, parece que todo se vuelve a recomponer. Debo tener las defensas bajas porque me duele la cabeza y la herida no acaba de cicatrizar, pero como todo... Sólo es cuestión de tiempo y cuidado, mucho cuidado con este frágil corazón.
Aún recuerdo cuando te prometí que no se lo regalaría a cualquiera, maldita sea, no me di cuenta de que ya era tuyo. Maldita ilusa. Hoy trabajo duro. Hoy trabajo fuerte. A veces incluso lo consigo, a veces se me olvida intentarlo, pero el tiempo, el silencio... Va haciendo su trabajo. El de un buen curandero, el tuyo, el suyo, el mío...
A veces, sólo podemos contar con nosotros mismos para lamer nuestras propias heridas, porque la saliva ajena, como sabemos, puede infectar. A veces, sólo hay que esperar.


Y con un rezo inoportuno, estallo en un quejido eterno:

Querido amigo, querido tiempo, no me trates con más crueldad, te lo ruego, déjame olvidar.

lunes, 3 de diciembre de 2012


"A veces, si el tiempo no puede cerrar las heridas del corazón, el coágulo queda incrustado en lo más hondo del alma y allí permanece, hasta que se reabren y se limpian con esmero. Pero hay ocasiones, cuando ni el más virulento de los amores justifica el afilado cuchillo, que esa cura no puede venir más que de uno mismo."


(Amelia Noguera. La pintora de estrellas.)

Aunque tú no lo sepas.


Sublime.

martes, 27 de noviembre de 2012



Recuerdo aquella noche. Recuerdo como azotaba el corazón de la misma manera que lo hace ahora cuando la memoria aprieta. ¡Dios! Cómo duele el recuerdo... Hablamos. La sensibilidad afloraba ya por lo cerca que estaba la despedida, por lo intensa que estaba siendo aquella historia. La conversación pasó a ser una discusión y la discusión pasó a ser una disputa seria y equivocada. Hablamos en un tono frío y él concluyó con algo a lo que yo tan si quiera supe qué responder. Me quedé ahí, paralizada, con el espíritu a punto de estallar, mirando impasible la televisión porque era lo más inteligente que se me ocurría en aquel momento, de hecho era lo único que se me ocurría. Nervios. Miedo. Procuraba no respirar muy fuerte, no le fuera a molestar mi sola presencia. Inseguridad. Dolor. No quería estar allí, pero mucho menos irme lejos. Era la primera vez en varios años que mantenía una conversación distorsionada con alguien que me importase lo suficiente como para hacerme temblar.
En mi mente, otro tiempo pasado. Otra persona. Otra vida. Apareció él, aquél que se llevo mi yo misma consigo, insultándome, desgarrándome con su mirada penetrante, su mirada de decepción. Me volví pequeña, creo que por un momento desaparecí de la habitación. No estaba allí.
De repente, una mano tierna a pesar de su textura algo áspera por el oficio y poco cuidado de sí mismo, me rozó el brazo que sujetaba desesperadamente mi cabeza a la búsqueda de una solución. Me agarró suavemente y me invitó a desafiar aquella mirada que llevaba varios minutos evitando por no encontrar frialdad y desaprobación en ella. Al volver la cara, le vi, estaba tan consternado como yo y no  podía verme sufrir, miré sus ojos y sentí su calor. Me agarró fuerte contra su pecho y aprecié el latir de su corazón, casi tan fuerte como el mío, con miedo, con dolor y con amor. Y así me quedé, refugiada en un suave y paternal regazo entre aquellos brazos que consiguieron, a pesar de todo, calmar mi temor. Lágrimas corrían desgarradoras por mis mejillas, nunca supo por qué.

Un comentario sin más





"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

Del capítulo 93 de Rayuela


Ojalá y no use la "fórmula del amor" para enamorarme.. sufriré algo más, eso seguro.. pero será de ese, del bueno, del que hace temblar las piernas y hervir el corazón, del que te mantiene helado, del que te vuelve improductivo. De ese. Ojalá, aparezca en el momento adecuado, con la percha adecuada y los zapatos limpios. Ojalá yo lleve los labios recién pintados. Ojalá sea totalmente compatible. O mejor no. Que aparezca mejor el peor día, ese que llego tarde y salgo de casa con deportivas y sin maquillar, que él ande despistado y se choque conmigo ofuscado porque al contrario que yo se levanta con mal pie. Que nos conozcamos y nuestras incompatiblidades nos hagan pensar que no tenemos la fórmula adecuada para que esto dure para siempre, pero que aún así el corazón venza. Mejor que sea tan fuerte que todo esto, la fórmula ideal se cultive con el pasar de los años, con la comprensión y el cariño y con la simbiosis producto de la diversidad. Ojalá y sea así.

Y una cosa más que leí de alguien que desgraciadamente no sé quién es:

"Si estás buscando al amor de tu vida. DETENTE. Te estará esperando cuando comiences a hacer las cosas que amas".


(Comentario ante un post que habla fríamente de cómo encontrar el amor verdadero... )

martes, 14 de agosto de 2012

Odio no poder...


Odio no poder hacerlo. Odio no poder presentarme en tu casa con una botella de Whisky de ocho años y emborracharnos hasta olvidar. Olvidar que ha pasado el tiempo. Olvidar que las cosas han cambiado. Olvidar que las cosas no van bien. Simplemente olvidar. Olvidar que existe el tiempo  por un momento y olvidar lo que está ocurriendo. Olvidar, para luego darnos cuenta de que esto no es cierto, de que estamos donde estamos y como estamos y que tú puedas romper a llorar. Llorar sin cesar. Llorar hasta liberar tu alma de esa incongruencia, de esa incomprensión, de esa rabia contenida. Llorar, para luego gritar, y pegar patadas a un árbol hasta que nos duelan los dedos de los pies, tanto que se nos quite el dolor de corazón. Y entonces, en ese preciso momento, correr, correr tan lejos, tan rápido... que el tiempo no sea capaz de alcanzarnos, burlar a la vida por unas horas. Hacer puenting. Besarte. Abrazarte. Tan fuerte que sientas que te vas a romper. Y romperte en pedazos por fuera para poder empezar a recomponerte por dentro, porque no puedo verte así, porque odio verte así y porque estoy rota desde el día en que vi aquella inexpresión, aquél océano sin final en aquellos ojos que tanto he añorado, en aquella mirada que tanto he deseado. Y llevo días llorando el mar de lágrimas que tú no puedes soltar, lágrimas de impotencia, lágrimas por no poder correr hacia ti, por no poder sacarte, por no poder simplemente permanecer a tu lado, sin decir nada, sin respirar si quiera, por si acaso eso pudiera molestarte... Lágrimas por no poder llevarte un bizcocho de esos que me ha dado por hacer ahora, con forma de corazón y de varios sabores, que aunque ya sepa que tú los harías mucho mejor, también sé que pocas personas podrían hacértelo con tanto amor... Lágrimas de inconsistencia, lágrimas de deseo, de rabia y hasta de desamor. Lágrimas por ti, mi amor. Lágrimas por mi imposible y por tu situación. Recibe al menos una caricia dulce, tan dulce, que pueda secar esas lágrimas que no dejan de caer por tus mejillas sin tan si quiera humedecer tu rostro, tan dulce, que te haga soñar por un momento, que esto no es cierto, porque al fin y al cabo, mi amor... ¿qué es cierto? ¿qué ocurre de verdad? ¿qué nos lleva hacia donde el viento sopla fuerte? Lo cierto, es lo admirable que es la fortaleza de algunas personas, y eso, eso es con lo único que nos podemos quedar. 

domingo, 12 de agosto de 2012

Una heroína de cuento.



La miro. Está sentada a mi lado. Es fuerte, tan fuerte que ya nada le puede romper. Su pequeño esqueleto hace que parezca efímera, volátil, que parezca  fácilmente rompible, algunos dirían que de pasta blanda. Pero es la coraza que cubre un corazón increíble, amable fuerte y sincero. Es una heroína de cuento. Es ella. Lleva una semana sin a penas haberse apartado de mi. No hizo falta mucho. Solo una mirada. Quizá un silencio en forma de socorro y ya nunca estuve sola. Últimamente he estado realmente perdida, pero sin embargo, sabía que no estaba sola, mirase donde mirase, allí estaba ella, ofreciéndome su sonrisa, su conversación, su sensatez y su inteligencia. Me duele ver cómo a veces se pierde de una manera absurda, pero sé que lo hace consciente, sé que en el fondo sabe perfectamente el suelo por donde pisa y lo que quiere, de manera que no me asusta ni lo más mínimo. Le admiro y le admiro por estar permanentemente y a pesar de todo ahí, al pie del cañón. Con nuestros momentos, nuestras épocas. Nuestros si y nuestros no, pero al final, resultó estar más cerca de lo esperado.


No te vayas nunca.