lunes, 25 de enero de 2016

Puta.





Me he pasado veintisiete años
pensando que la vida era un burdel
y yo su puta.
Con cada año una cama
(Y una casa) vacía
He forjado amistades en meses que resultaron eternas.
Y he vivido amistades en años que resultaron efímeras.
He reído, he llorado, he llorado y he llorado, he gritado, he vivido. Y seguía pensando que ella era un maldito burdel de cama vacía, y yo su puta.


Y de repente,
tú.

Al verte se rompieron las cadenas que me ataban a esa angustia.
Y me hablaste de dar un paseo,
Algo bello. Al fin, entre tanta mugre.
No te creí. No suelo reconocer el amor de verdad cuando lo tengo en frente. Sigo creyendo que la vida es un burdel y que yo aún soy puta. Pero llegaste con esa magia. Esa forma tuya de existir.

Si te imagino, vuelas.

Llegaste, y lo invadiste todo.
Nos mudamos. Fuimos familia. Reímos, lloramos, gritamos, vivimos.
Y tú, me enseñaste que es verdad, la vida siempre será un maldito burdel, pero solo depende de ti ser su puta.
Me enseñaste que la mugre era un poco de polvo acumulado.
Con veinte años habías vivido cien vidas y habías amado a todas y cada una de las personas que te habían rodeado.
Las habías amado, como no supieron amarte a ti.
Me enseñaste, que no hay excusas, que no hay miedos. Que el amor no viene de nuestros padres si no que va hacia nuestros hijos. Contigo, el burdel se volvió un hogar y un sitio donde refugiarse a veces, porque la vida no es tan mala, ni yo tan puta.
Me enseñaste a amar con todo. Me enseñaste a respetar y a aceptar cosas inimaginables. Me enseñaste que la palabra sexo y la palabra puta significan muchas cosas, no las que todos creen, y que pueden caber en un poema.
Por vez primera alguien heredó mis libros, y se quedó durante noches escuchándome. Alguien me miró como si yo fuera algo más que lo poco que soy.
Por primera vez, la vida me regaló una hermana pequeña que había vivido mi misma vida en otra punta del mundo, y que sabía quererme mucho más de lo que yo nunca podré ni sabré hacerlo.



Se nos escapó el amor detrás de un doble check azul.



¿No lo sentís así?


Ya nadie dice:


¡oye, espera! Te quiero.


Como si le fuera la vida en ello, por si acaso nunca más tuviera la oportunidad de decirlo. Ahora nos despedimos fríamente y mientras caminamos en sentidos contrarios, mandamos un corazón que palpita en nuestro smartphone. Y sonreímos, y descansamos. En paz. Como si hubiésemos hecho algo heroico, como si ese manchón rojo que se mueve tuviera valor. No nos planteamos eso de, quizá ya no te vuelva a ver. Te tengo a tiro de whatsapp y a golpe de orgullo. Si consigo afrontar este último podré contactar contigo siempre que quiera. Si no, tendré miedo a perderte. Y echaré las culpas al destino (por supuesto)

¿Cuántas bocas mueren sin haber dicho te quiero, te espero, te echo de menos, VUELVE. Vuelve ya joder?

Y así nos va.

Tan barato como nuestras teclas, vendemos nuestro corazón.

Y así nos va.

Con razón esta ola de frío polar que nos congela hasta el olvido.




y ya casi no te echo de menos.

Ojalá temiera un poco más 
a la soledad, 
seguramente ahora
estaría tratando de buscarte.

lluvia de enero.

¿Por qué corréis?
Uno de los mayores placeres de la vida
es mojarse cuando llueve.

mi vida antes del desastre



Nadie, absolutamente nadie, sabe cómo era mi vida antes del desastre.

Y, ¿quién sabe? Quizá es mejor así. 
No hay expectativas que cumplir,
ni metas que lograr. 
No hay futuro, ni hay pasado. 
Solo hay presente. 
Y lo voy a disfrutar.


Han pasado cuatro días sin ti. Solo cuatro desde que pusimos el contador a cero, como cada año.
Ahora llegan los peores, el cinco y el seis. Prometiste llevarme de la mano a ver las últimas sonrisas de la Navidad. Prometiste ser mi regalo. Ahora, la noche mágica vuelve a ser una más, con el corazón en un puño. Ahora, el día de los niños ya no será jamás el que vuelvo a reír con más fuerza que nunca. Pero, ya te lo dije una vez: uno siempre será de donde ríe (diga, lo que diga Elvira) porque tú siempre serás parte de mí. Cada carcajada -verdadera-, siempre te pertenecerá.

¿Volveré a reír de verdad alguna vez ?
Dime que sí.
Tú trae la rutina
que yo pondré la magia.


Me lo he pensado mejor:

Pon tú la magia,
que yo te enseñaré sus trucos.

domingo, 24 de enero de 2016


Desde que tú llegas, todos mis calcetines encuentran su pareja. 

(Y nunca es del mismo color)


miedo.



Me quisiste menos de lo que yo creía.
Te quise mucho más de lo que pudieras imaginar.

Y, al final, yo te dejé por miedo.
Y tú, no volviste por la misma razón.





Hay sábados que parecen domingos.
Igual de malditos. 

(Es tan triste revivirte sin ti)


El dolor es la certeza
de que aún no ha terminado.

Quédate.




Quédate.
Me lo tatuó en la piel ya rota
por el frío del invierno.
Y aún así
(imbécil de mí)
me fui.


¿Pero cómo iba a quedarme
si no tenía el corazón entero?

Hoy, rebuscando entre mis cosas
he encontrado la otra mitad junto
a esta fotografía.
Resulta que la tenía yo.
Hubiera sido la composición perfecta.
Ahora solo me queda el recuerdo,
algo de dolor,
y un duro invierno.
Un mensaje a medias,
y este poema.
Como si todo eso pudiera ser la otra mitad, la que te llevaste.
Y te echo de menos joder, tanto
que ya nunca me he vuelto a quedar.
Pero, ¿sabes?
Sigue siendo mi palabra favorita.

Quédate

poesía eres tú.



Para ti la poesía son los versos.
Para mí, es la vida.

(Y así nos va)
Supongo que solo se trata de eso, alguien con quien merezca la pena quedarte a vivir en sus defectos.

cicatrices

Lo primero que hicimos
al conocernos
fue mostrar nuestras cicatrices.
Qué cosa tan humana.
Yo me asombré, y tú te reíste.
Tengo que reconocer que te mentí
sobre la mayoría.
Y aún sabiéndolo,
no dudaste un momento
en besarlas,
en morder la peor, esa
que aún creo
que si estiro un poco el brazo
se abrirá y me romperá la piel
(y el corazón).
Mordiste cada trazo
de hilo que aún se ve.
Es una cicatriz fea,
roja,
con forma de gusano.
Y a ti te pareció lo más bello del mundo.
Creo que desde aquel día
el gusano
se convirtió en mariposa.
Y pude olvidar.
Y ya no tengo miedo.
Y ya, ni siquiera está.


sábado, 23 de enero de 2016

fue sin querer.




Cuando me quise dar cuenta estaba besándote frente a un espejo en el que había escrito:

'¿Y si te dejas querer?'

Y fue sin querer. 
Simplemente me dejé.

matar una flor.



¿Por qué ella ha de morir 
para que tú te salves 
de la agonía 
que supone no ser amado?


(En las noticias comentan que ya van cuatro. Una madre dice: Ah. Pero es otra nueva. Pensaba que era la misma. Y la normalidad congela los corazones de todos los hogares)

Si somos capaces de matar a una flor 
en busca del sí que no pronuncian 
unos labios, 
¿qué haremos cuando esa boca
nos hable de libertad?


megustéame

La nueva forma de decir 'te quiero' (quiéreme) lleva impresa la forma real de hacerlo: me gusté y, entonces, amé.
.

mirando al cielo.

No sé si estoy mirando al cielo 
o esperando a que aparezcas
y me pidas que no me vuelva a ir.


Harta


Estoy harta.
Harta de todo.
Menos de ti.




(Fotografía: Annie Leibovitz)

miércoles, 28 de octubre de 2015

Hambre de ti, Sed de cualquiera.



Quedan 62 días para que se cumpla un año, justo un año de mi derrota. Y aquí estoy, cavando golpe a golpe: mi destrucción. Aquí estoy, echándote de mi vida, buscando algo mejor. Como quien fuera a encontrarlo, cuando ni el mejor poeta una noche de tequila ha sabido enamorarme como lo hizo tu risa. Aquí sigo, arañando una a una las paredes de este hogar que construimos juntos y que encierra a dos leones con hambre. Ya sabes:

Hambre de ti,
Sed de cualquiera.


Como si pudiera evitarlo, araño tu espalda en lugar de la pared. Como si eso consiguiera que te quedaras a mi lado esta noche en lugar de seguir buscando alas nuevas en cada lavabo. Como si mis polvos fueran a provocarte lo mismo que esos que compras en cualquier esquina.

'Déjame quererte a mí, déjame morirme a mí por ti,
déjame extrañarte a mí.
Porque si te dejo a ti vas a ser mi perdición.'


No se me ha olvidado:

Si tú vienes,
todo cambia.








Odio cuando hablas de la Luna como inalcanzable.

Sabiendo que no hablas de satélites.

Olvidar

Llevo una maldita -y eterna- semana, tratando de pedirte disculpas. Siento ser de esas personas que salen de tu vida por la puerta trasera, destrozando todo a su paso. Y siento aún más, no saber decirte cuánto lo siento. Siento haberte juzgado, siento haberte amado tanto que haya tenido miedo a que me hicieras daño, y siento habértelo hecho yo. Lo siento, mucho. Supongo que ya no hay vuelta atrás. Ni yo sé pedir perdón, ni tú seguramente supieras perdonarme. Ahora todo da igual. Ahora ya solo nos queda el recuerdo. 

Porque, al fin y al cabo, olvidar
significa recordar con dolor
aquello que te importa.




Eso eras tú, eras como el sol en plena lluvia de invierno
-de repente un arcoiris en mi mañana-.

Eras como un paseo en bicicleta.
Como la media luz en la oscuridad
que ilumina tus caricias.
Eras como un verso
en medio de una acera,
reclamando el espacio del arte en la humanidad.


Fuiste la sonrisa de los días amargos.
La mejilla, en los días con lágrimas.
La risa, esa. Mi risa constante.

Eso fuiste tú,
y lo que serás para siempre en mi memoria.
Porque ya lo dije una vez,
al contrario de lo que escribió Elvira:

uno siempre será de donde ríe

aunque, a veces, quiera volver a donde llora
(tu recuerdo).
Sitio que visitaré cada noche
antes de dormir, como si aún pudiera escuchar
un susurro que me dice:

-Buenas noches, Luna-

como en aquel cuento que nos leyeron
en la infancia y volviendo a ser los niños
que una vez fuimos, conseguíamos algo
tan difícil en los tiempos que corren
como dormir profundamente
juntos
y revueltos.

Ilustración: El Loco Del Pelo Rizo
Versos: ‪#‎ynisiquierateconozco‬



Si me olvidas

Ojalá me hubieras roto el corazón en mil pedazos.
Ojalá pudiera odiarte.
Ojalá.
Al menos así, tendría cómo tapar esta fuga de dolor que me sale a borbotones del pecho. Al menos así, no habría mariposas aleteando su locura en mi estómago al pensarte. Al menos así, podría olvidarte.


sábado, 24 de octubre de 2015

Magia pura.


Había aceptado ya el hecho de no encontrar a nadie que encajase con la parte más oscura de mi ser. Había aceptado conformarme, como lo habían hecho el resto de amigos y familiares. O quizá ellos nunca tuvieron las mismas necesidades, no lo sé. No me importa. Simplemente, lo había aceptado. Entonces, apareciste tú. Pensé que serías una historia más. Nunca imaginé que tu ternura pudiera reblandecerme este corazón de mimbre -que se dobla antes de partirse-. Ni pensé que esa forma de acariciarme el pelo y llevarme a otros cielos pudiera ser una huída de este mundo tan mortal. Nunca pensé que tu mano en la curvatura de mi espalda pudiera llenar mi alma. Nunca pensé que decir sí pudiera causarme algún placer. Yo, que construí mi coraza con negativas a cualquier persona que quisiera rozarme el corazón. Apareces tú, y lo llenas todo de esa ternura que atraviesa paredes y despierta cuerpos inertes. Apareces tú y casi me obligas a amarte, porque negarme sería una auténtica locura. Una vez leí algo así como 'te has colado tan dulcemente en mi paladar que sería una insensatez no saborearte'.







Foto libro: ‪#‎ynisiquierateconozco‬

El día que te encuentre



El día que te encuentre, estaremos descalzos. Con un calcetín de cada color y el rubor en las mejillas de quien ya se conoce sin a penas mirarse. El día que te encuentre, estaré torpe al colocar las sillas y me tropezaré con tu boca, lo sé. El día que te encuentre, mi locura romperá tus esquemas, y todos mis poemas sabrán a ti. Y todas las canciones, y todas las vidas. El día que te encuentre.

Ilustración de ‪#‎ynisiquierateconozco‬ a la venta: ellocodelpelorizo@hotmail.com
















qué bonito vives.
Ya nadie lacra los sobres, ya nadie termina las cosas. Dejamos que todo se desvanezca con un poco de saliva nada más. Sin sentarnos en una mesa y quemarnos hasta las pestañas del esfuerzo por mantener la llama viva.
Ya nadie lacra los sobres.
Yo sí.




El amor, esa agradable forma de suicidio.

Últimamente el amor no dura más que una caja de condones. Como quien camina por el desierto y cree ver una cascada de agua en la que refugiarse de tanta aridez, camino de espejismo en espejismo, creyendo haber encontrado eso que llevo una vida esperando: tú. 
Pero todo (y todos) pasa (n), y tengo la boca cada vez más seca, y el corazón más frío. Cada vez cuesta menos dejarlo todo atrás, cada vez duele menos la soledad.







Ilustración de la serie: Tus versos en mis manos de El Loco Del Pelo Rizo.‪#‎ynisiquierateconozco‬


Se rompen más corazones sin querer, que por voluntad propia.




Ilustración: El loco del Pelo Rizo
Serie: Tus versos en mis manos
del libro: Y ni siquiera te conozco.





A pesar de todo, te espero.
Hoy, el mundo
y la sociedad nos regala
(qué difícil)
una hora más.
Bailemos.


sábado, 25 de julio de 2015



Cuando era niña, mi mejor amigo, Ángel, me dijo: -¿Quieres ser mi novia?- Y yo le contesté: -No, pero puedes levantarme la falda-. Aún recuerdo su cara, una mezcla de estupefacción y miedo. La recuerdo porque la he vuelto a ver en cada relación que he tenido. Mi amigo, salió corriendo. A los tres días, envió a Pedrito a que me dijese que él quería algo más de mí, que me esperaría cuando fuese grande. A cambio del mensaje, a Pedrito le enseñé las bragas y nos hicimos amigos de la hora del recreo, ya que Ángel no podía evitar sonrojarse al verme y dejamos de ser tan amigos. Cosas de la niñez. Hoy, tengo 365 promesas en forma de hombres que no han querido levantarme la falda, y que me juran un amor futuro eterno. Y una resaca (futura) en forma de viernes noche, con una botella de whisky, un bol de palomitas y una sesión de cine de soltera por delante. No puedo contar la cantidad de veces que he oído un: es que tú mereces mucho más de lo que yo puedo darte, no es el momento o, mi frase preferida: eres como ese libro que necesito leer, verso a verso, empaparme de cada letra, de cada punto, de cada palabra... y que -por supuesto, cómo no- guardo para el momento perfecto, pues leerlo ahora sería desaprovechar la magia que puede tener. -¿En serio? - Repito, -¿en serio?-.
A veces, me pregunto a qué le teméis los hombres. ¿Teméis que la niña que se levanta la falda no pueda enamorarse de vosotros, a que lleve las bragas de un color que no os gusta, o a que os haga daño? ¿Por qué queréis más de ella de lo que os puede dar?. Y, lo mejor, ¿a qué coño esperáis?. Me pregunto: si Ángel realmente hubiera querido todo eso que decía que quería de mí, ¿no se habría quedado todos los recreos a mi lado? y lo mejor, si esto hubiera sido así, ¿no habríamos acabado siendo novios? Ángel me gustaba de verdad. Al final, yo solo quería que mi libertad a elegir fuese respetada. ¿Tendría Ángel miedo de esa libertad? ¿La tenéis todos?

Mientras tanto, mi perro me da los abrazos que nunca recibiré, y el whisky: el calor que esta noche no habrá.

Total, si no puedo ser libre: no quiero amar.

viernes, 17 de julio de 2015

Cáceres

Vivo en una ciudad invadida por las estrellas
en verano. Donde los atardeceres tienen
al menos cinco colores distintos, y las tonalidades
de azul son tan variadas, que cualquier poeta
enamorado del mar, tuvo que haber visto el mismo 
cielo que yo.


Giras la cabeza hacia un lado y entornas los ojos como si así pudieras ver mejor, se te eriza el vello con un recuerdo, y yo me quedo enganchada a ti para siempre.
Y aún no sé qué coño estás haciendo conmigo. Que me guardo los besos para luego, que te dejo poner la mano en mi entrepierna sin un grito que anuncie un orgasmo vacío de vida, y que te miro fija a los ojos y me quedo allí para siempre. Hoy no he vuelto a casa, estoy atrapada en tus pupilas, quizá así puedas ver lo mismo que veo yo al mirarte cada día, y quizá así puedas llegar a entender lo que solo tú me has hecho sentir.

jueves, 16 de julio de 2015


He vuelto a ponerme un cascabel en el tobillo, como aquel verano. A ver si así, al escuchar mi sonido al andar, vuelves a por los trozos que quedan de mí sin ti. Que llevo llorando tres días, desde que volví a ver tu sonrisa y supe que jamás encontraría una en la que me sintiera tan libre como en esa. Que llevo llorando tres noches, desde que volví a ver tu mirada y supe que nadie jamás volvería a admirarme así, que con nadie volvería a sentirme así. Y solo quiero que vuelvas, (yo, que me fui de tu lado sin mirar atrás), solo quiero que vuelvas a por mí. Y traigas contigo un poco de ese hilo que cose tan bien mis heridas, y de aquel pegamento que un día pudo unir todas las piezas de este desafortunado corazón.
Salimos como leones, en busca de un pedazo de carne que llevarnos a la boca. Y volvemos intentando ahogar nuestras heridas en alcohol de quemar los recuerdos. Cuando de niños caíamos, una friega de alcohol de noventa grados solía curar hasta el golpe más duro. Pero, ¿y ahora? ¿qué clase de ajenjo vamos a tomar para paliar esta certeza de que no hay nadie que nos llene el hueco vacío de la cama? Ni el de la vida, ¿de que no existe nadie que nos interese lo suficiente como para detener nuestro tren y llevarle de compañero de asiento en el viaje de nuestros días? ¿que ni siquiera existe alguien a quien podamos amar mientras le follamos salvajemente? ¿alguien con quien eso de aburrirse suene absurdo, alguien con quien bailar y reír por las mañanas, y con el que lo ordinario resulte mágico y lo extraordinario sea pura rutina, como en 'Cien años de soledad', pero sin soledad. Que solo sean cien años, y que nos parezcan pocos. ¿Cómo coño vamos a saciar este hambre eterna de amor, si salimos y solo encontramos ríos de agua, que ni siquiera es potable?
Desde que te has marchado, este piso que no cumple la normativa de habitabilidad, parece eterno. Los metros son kilómetros, y el silencio que tanto adoraba me rechina en los oídos. Siempre tengo encendida la caja tonta, me creo que así engaño a la soledad. Pero, al menos, hay un ruido distinto a ese vacío que has dejado. Como un avión al despegar, me has taponado los oídos y siento una enorme presión en la cabeza. Solo soy capaz de tocar esa nada que hay entre tu nombre y el siguiente, que también es el tuyo. Como siempre.

lunes, 13 de julio de 2015

Poesía eres tú.




"Una estrella brilla por sí misma, pero muchas veces la soledad la condena."
Louise Brooks


Y están lejos, su luz siempre llega tarde, y los mortales las admiran y envidian a partes iguales ya que siguen dando luz, incluso miles de años después de haber muerto.
Nunca supe si realmente merecía la pena ser una estrella: si no tenía boca para reír, si siempre llegaba tarde a tus despedidas, si nunca podía abrazarte.


Y tú, vuelves a llamarme hija de la Luna, y me dices que mi luz alumbra tus noches, que mi presencia mueve tus aguas, que mis cambios marcan tu vida, y yo me muero de miedo.
Nunca quise ser una estrella.







A veces creo tener la respuesta a ese eterno interrogante llamado amor. Y amo, y me creo que puedo hacerlo. Duermo abrazada a él, en paz, y todo parece brillar de un color hermoso. Pero es entonces cuando me cruzo con tu mirada y me acuerdo de la poesía. Y veo eso que jamás dibujarán otras pupilas cuando me miran, jamás. Es imposible, porque no es humano. Y vuelven los poemas, y el corazón despierta de un latido, y tú ya no estás. Pero yo recuerdo lo que es amor. Y no es una tarde de domingo (o sí, si es junto a ti), y no es un paseo agradable bajo la luna (o sí, si es junto a ti), y no es un pasar las tardes en compañía (o sí, si es junto a ti), y no es una película, un libro o un piropo (o sí...). Es un sonrojar en las mejillas ante el hurto de un suspiro, es un te amo, libre y sin tapujos, es un te quiero así, porque eso es todo. Es un quédate conmigo o no podré vivir, aunque suene a demasiado. Pero sí, seguimos viviendo, por separado, el mundo no se para, excepto cuando nuestros relojes se cruzan y se acuerdan de los poemas. Ahí sí. Sucede una explosión. Pero apretamos los dientes, y la dejamos pasar. Como siempre, como todos. Al fin y al cabo, el amor es eso que dicen, el amor... ¿qué coño es el amor si no eres tú?


Vuelve.

Y ya es domingo.




Es difícil ser libre, pero cuando funciona, ¡Vale la pena!

-Janis Joplin-


Ilustración: El Loco del Pelo Rizo.



Besarla, era pisar el acelerador a fondo, creyendo que pisabas el freno.

-Carlos Salem-



Fotografía: Richard Avedon.

sábado, 4 de julio de 2015

La araña.



Cada mañana sales de mi cama

con un nombre distinto, pero yo te sigo
llorando igual. Lloro al vacío que dejas,
                          a las tardes de domingo
sin columpios
y a las mañanas sin bailes y sin café.
A la risa que te provocan mis manos
entre tus piernas cuando tienes las tuyas llenas de jabón
en la cocina, a la fiesta de comida cuando llegas del mercado
y boca a boca, no nos dejamos ni la piel.
Lloro al vacío que hay entre tu cuerpo
                                                           y el siguiente,
porque cuando tú te vas, nadie
se queda a abrazarme los viernes, ni a beberme los sábados,
y los domingos sin tus dedos, yo no sé volar.
Los lunes, ya no he vuelto a la oficina porque los tacones
duelen demasiado si no me paseo antes por tu espalda,
además creo que me han despedido. Pero ellos no saben
que yo quiero dedicar mi vida a follarte
para poder después escribirlo.
Que no hay nada que me pueda atar,
si no son tus manos a la cama. Que nadie me puede
controlar, si no eres tú quien está encima.
Pero te cuento que me voy a mudar a otro planeta,
que voy a empezar a fumar y que me voy a hacer poeta,
y solo te ríes mientras te atrapo para siempre con mi sonrisa
y mis pies se entrelazan en tu abdomen. Y dices
que te vienes conmigo, que lo dejas todo,
y yo me asusto. Pero imagino las tardes de domingo
y las sonrisas eternas en el sofá y te digo sí,
quiero.
Y ante mi afirmativa, tú
te asustas y te vas,
y aún no has vuelto a llamar.
Y por mi cama, siguen pasando gemidos
y sonrisas a partes iguales,
pero yo sigo pensando en el vacío que me han dejado
tus besos, y en que no los llenan siete (ni cien)
como tú, cada semana.



Fotografía: 'La araña del amor'. Henri Cartier-Bresson. . México, 1934. 

miércoles, 1 de julio de 2015

él.

Creo que nunca os he hablado de él. Es tan guapo que cada vez que le miro me estallan los ojos, me hacen chiribitas, salen estrellas, ocurre el Big Bang, y mil supernovas a la vez, y de ellas nace un firmamento lleno de luz, y me muerdo el labio hasta que se me deshace de tanto quererle. Es mi alma gemela. Eso que crees que no existe, que nunca puede ocurrirte, que es un invento de Hollywood porque es demasiado bonito para ser verdad. Pues eso es él. Eso es un nosotros. Si alguna vez lo hubo. Le conocí cuando todo era arena y desierto en mi vida, cuando tenía que subir mil escaleras para conseguir cualquier propósito, y cuando el fango me cubría hasta las rodillas. Fueron pasando los días, y el desierto se convirtió en sonrisa, en magia, y en una ciudad preciosa por donde caminar escondidos de la mano. El primer polvo fue en un parque, pero de fondo había toda una humanidad de piedra y el morbo de ser descubiertos que, sin duda, lo convirtió en el mejor polvo de mi vida. Creía conocerle desde siempre, porque 'siempre' nunca me pareció demasiado cuando estaba a su lado. Si alguna vez había deseado a alguien con quien compartirme, era él. Nada más. Ni nada menos. Él. Le quería por entero, con sus excusas, sus miedos, sus inseguridades, y sus peros. Y lo mejor, él a mí también. Nunca, y repito, nunca, intentó cambiar un solo pelo de mi melena libre. Y nunca, he vuelto a sentirme así con nadie. Supongo, que al final todos encontramos alguna imitación barata del amor, esa mitad con la que compartimos gustos, aficiones, tiempo, y que nos llena un poco. Nos llena la mayor parte del tiempo, pero siempre tenemos un vacío. El vacío que nos recuerda la crisis de los 30, de los 40, de los 50... y así, hasta la muerte. Porque sí, estamos bien. Pero no lo hemos encontrado, o si en algún punto lo encontramos, como me pasó con él, lo dejamos ir. Simplemente porque no era el momento, no era fácil, no era posible. O ese millón de excusas que nos pone el miedo, cuando se planta delante de su gran enemiga la felicidad. Y nos invade, y nos vence. Porque el miedo es un gran cabrón que conoce de sobra nuestra debilidad, y la felicidad es ingenua y no puede con él. Maldita envidia que domina al miedo. Maldito miedo que corrompe mi felicidad. Y eso fue él, un momento imperfecto, un millón de excusas, un 'quiero ser libre, cuando no me daba cuenta de que mi única libertad ocurrió contigo'.





Fotografía: James Dean.