jueves, 11 de febrero de 2016
Otra ronda de Whisky
Hay días que tu ausencia continua duele.
Duele mucho más que cualquier otro día.
Duele muchísimo más que cualquier otra cosa.
Al menos este folio me escucha todo lo que
-por miedo-
nunca llegaré a decirte.
Miedo no sé a qué.
Miedo a ti, supongo.
Miedo a mí.
Lo de siempre.
Otra ronda de Whisky,
bien cargada por favor.
Que este febrero
no llego a fin de mes.
El muy cabrón parecía ser primavera
de flores y manga corta
y ha llegado siendo frío y tormenta.
Ojalá, a veces, pudiera no existir.
Suso, me dijo que era mi derecho.
Pero existir últimamente resulta más
una obligación.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: Morir.
-G. Celaya-
martes, 9 de febrero de 2016
Habitualmente las personas que más ríen
tienen más dolor en cada una de sus sonrisas
que una sola lágrima
de las personas que más lloran.
Ya ves.
¿Cómo coño no iba a enamorarme
de alguien que me enseñó a querer(me) más?
Que me dio la paciencia que nunca tuve.
Que me puso luz donde todo era oscuridad.
Risa, donde todo el resto de mi ser sucumbió.
¿Cómo no iba a estar loca por ti
si me habías devuelto a la vida?
martes, 2 de febrero de 2016
Asegúrate de llegar.
Pero, sobre todo, asegúrate de disfrutar por el camino. De observar cada detalle. De perder el sentido. De empaparte de cada gota, de cada instante. Asegúrate de no llegar, sin antes, haber vivido.
Pero, sobre todo, asegúrate de disfrutar por el camino. De observar cada detalle. De perder el sentido. De empaparte de cada gota, de cada instante. Asegúrate de no llegar, sin antes, haber vivido.
Desnudar vuestra poesía,
forzarla a ser mía.
Violar la métrica
de vuestros versos,
y esclavizar su tempo.
Así como vosotros
hacéis esclavos a los hombres
yo haré mía la poesía.
lunes, 1 de febrero de 2016
un día de esos oscuros.
Es 20 de enero y es un día de esos oscuros
Madrid parece el sitio más triste del mundo
Hay restos de guerra en las calles que me rodean
Nuestra guerra nunca empezó, por eso nunca acabará.
He conocido a alguien que me recuerda a ti
Es guapo y amable y hace siempre por sonreír
Es fan fatale de Cohen a diferencia de ti
No significa nada pero es así.
Sé que no debo sucumbir
a esta manía mía de repetir
a esta manía mía de repetir
lo que está probado que no me hace feliz.
Bajo las escaleras decidida a hablar con él
No pienso perder los papeles con mi desmesura esta vez
Pero eso que llaman orgullo yo no sé lo que es
Y para cuando me dé cuenta es muy tarde otra vez.
Sé que no debo sucumbir
a esta manía mía de repetir,
esta manía mía.
Le digo: "A partir de mañana sólo podremos ser amigos"
Pero hoy seremos los amantes del puente
Sólo hoy seremos los amantes del puente
Sólo esta vez seré Michelle.
Madrid parece el sitio más triste del mundo
Hay restos de guerra en las calles que me rodean
Nuestra guerra nunca empezó, por eso nunca acabará.
He conocido a alguien que me recuerda a ti
Es guapo y amable y hace siempre por sonreír
Es fan fatale de Cohen a diferencia de ti
No significa nada pero es así.
Sé que no debo sucumbir
a esta manía mía de repetir
a esta manía mía de repetir
lo que está probado que no me hace feliz.
Bajo las escaleras decidida a hablar con él
No pienso perder los papeles con mi desmesura esta vez
Pero eso que llaman orgullo yo no sé lo que es
Y para cuando me dé cuenta es muy tarde otra vez.
Sé que no debo sucumbir
a esta manía mía de repetir,
esta manía mía.
Le digo: "A partir de mañana sólo podremos ser amigos"
Pero hoy seremos los amantes del puente
Sólo hoy seremos los amantes del puente
Sólo esta vez seré Michelle.
-Tulsa. Los amantes del puente.-
domingo, 31 de enero de 2016
Balcones abiertos,
sol de enero.
Aretha en el tocadiscos
y yo, aún sigo soñando
que paseas por mi calle
y te encuentro en la puerta
-solo me había parado a escuchar-.
Y entonces, te beso.
Por todas las veces
que me dijiste
-no tengas miedo-
y no tuve el coraje.
Otro domingo
que te echo de menos,
ya ves.
martes, 26 de enero de 2016
mi hogar eres tú.
Elvira dice que uno es de donde llora, pero yo creo que es al revés: uno siempre será de donde ríe.
Por eso, mi hogar eres tú.
Por eso, mi hogar eres tú.
Hoy te he vuelto a encontrar.
Una vez amé tanto a alguien que le escribí un libro. Sí, con sus puntos y sus comas. De principio a fin. A mano. Ciento diecinueve páginas de locura infinita. Una locura muy bella. Él pasó página y se olvidó de doblar alguna esquinita. Supongo que él no era de esos que señalan lo importante. Supongo que simplemente lo guardó en su corazón. Me consta que es feliz. Y yo he publicado un libro. Estamos empatados.
Nunca he vuelto a cometer tal locura. Quizá es que nunca haya vuelto a amar a nadie de verdad. O que ya no me quedaban fuerzas para hacerlo. Quizá es que nunca nadie me ha vuelto a amar tan puro, como para corresponderle de una forma tan grande. Quizá es que la chica que se bañaba desnuda ha desaparecido para siempre, quizá no. Quizá esté esperando a que, de una maldita vez, alguien a quien ame de verdad, sea capaz de decir sí y sentarse durante más de dieciséis horas a grabar palabra por palabra en un cuaderno para nunca soltarlo.
Quizá, qué más da. Hoy he vuelto allí. A esa playa, donde amé como pocas veces he vuelto a amar. Y me amaron como nunca lo han hecho. Hoy te he vuelto a encontrar.
Nunca he vuelto a cometer tal locura. Quizá es que nunca haya vuelto a amar a nadie de verdad. O que ya no me quedaban fuerzas para hacerlo. Quizá es que nunca nadie me ha vuelto a amar tan puro, como para corresponderle de una forma tan grande. Quizá es que la chica que se bañaba desnuda ha desaparecido para siempre, quizá no. Quizá esté esperando a que, de una maldita vez, alguien a quien ame de verdad, sea capaz de decir sí y sentarse durante más de dieciséis horas a grabar palabra por palabra en un cuaderno para nunca soltarlo.
Quizá, qué más da. Hoy he vuelto allí. A esa playa, donde amé como pocas veces he vuelto a amar. Y me amaron como nunca lo han hecho. Hoy te he vuelto a encontrar.
Te (me) quiero libre.
No quiero que me ates, si no es a tu cama. No quiero compromisos, que no sean de alquiler. No quiero que me llames, si no que me ames. De arriba abajo, de principio a fin. No quiero la locura de encontrarte en cada resquicio de mi mente, ni de encontrarme yo en la tuya. Quiero espacio, quiero vida. Te invito a compartir, mi vida conmigo. Con espacios, sin conversaciones forzadas a media luz, sin paseos de rutina o domingos de película y manta asfixiante. Yo quiero domingos de paseo y sexo, de sexo en el paseo, domingos de verdad, domingos de amor que hagan que los lunes solo sean ese día que viene después del domingo. Y el martes, el día que quiero (ll)amarte. Quiero que el miércoles te apetezca quererme un poco más y que no quieras cambiar ni un solo pelo de esta mata de ondas desordenada. Quiero que el jueves vengas a rescatarme y me encuentres desorientada y con un calcetín de cada color (nunca entendí lo de perder tiempo buscando pareja), y que empieces a devorarme por los pies. Que el viernes sea ese día de la semana que nunca sabrás dónde estoy, porque ni yo misma me encuentro entre tanta cerveza, pero que quizá el sábado queramos bailar un tango en el salón y beber el tequila de tu ombligo, celebrando que todo tiene un final. Y que el domingo, de nuevo, todo vuelva a empezar.
¿Y tú, qué quieres?
¿Y tú, qué quieres?
Vettriano
Como en mi cuadro favorito de Vettriano, ser libres sin importar nada más. Bailar bajo la lluvia descalzos y con la ropa de la fiesta de ayer. Bailar, masticando el placer de escandalizar al resto, como lo hacían la señorita y el mayordomo. Bailar la canción que tú cantes, y reír. Reír por la sensación tan bella que me produce la libertad de volar mientras me agarras fuerte la cintura en medio de la tormenta, y en medio de unas arenas que se vuelen movedizas, porque lo tenemos todo en contra. No es el escenario más adecuado para amar, lo sé. Pero es tan bello...
lunes, 25 de enero de 2016
mi lado oscuro.
Me agarro a tu risa
como me agarro a la vida.
Sabiendo que un clavo ardiendo
quema las manos,
pero que el fuego es lo único
capaz de iluminar
mi oscuridad.
Puta.
Me he pasado veintisiete años
pensando que la vida era un burdel
y yo su puta.
Con cada año una cama
(Y una casa) vacía
He forjado amistades en meses que resultaron eternas.
Y he vivido amistades en años que resultaron efímeras.
He reído, he llorado, he llorado y he llorado, he gritado, he vivido. Y seguía pensando que ella era un maldito burdel de cama vacía, y yo su puta.
Y de repente,
tú.
Al verte se rompieron las cadenas que me ataban a esa angustia.
Y me hablaste de dar un paseo,
Algo bello. Al fin, entre tanta mugre.
No te creí. No suelo reconocer el amor de verdad cuando lo tengo en frente. Sigo creyendo que la vida es un burdel y que yo aún soy puta. Pero llegaste con esa magia. Esa forma tuya de existir.
Si te imagino, vuelas.
Llegaste, y lo invadiste todo.
Nos mudamos. Fuimos familia. Reímos, lloramos, gritamos, vivimos.
Y tú, me enseñaste que es verdad, la vida siempre será un maldito burdel, pero solo depende de ti ser su puta.
Me enseñaste que la mugre era un poco de polvo acumulado.
Con veinte años habías vivido cien vidas y habías amado a todas y cada una de las personas que te habían rodeado.
Las habías amado, como no supieron amarte a ti.
Me enseñaste, que no hay excusas, que no hay miedos. Que el amor no viene de nuestros padres si no que va hacia nuestros hijos. Contigo, el burdel se volvió un hogar y un sitio donde refugiarse a veces, porque la vida no es tan mala, ni yo tan puta.
Me enseñaste a amar con todo. Me enseñaste a respetar y a aceptar cosas inimaginables. Me enseñaste que la palabra sexo y la palabra puta significan muchas cosas, no las que todos creen, y que pueden caber en un poema.
Por vez primera alguien heredó mis libros, y se quedó durante noches escuchándome. Alguien me miró como si yo fuera algo más que lo poco que soy.
Por primera vez, la vida me regaló una hermana pequeña que había vivido mi misma vida en otra punta del mundo, y que sabía quererme mucho más de lo que yo nunca podré ni sabré hacerlo.
Se nos escapó el amor detrás de un doble check azul.
¿No lo sentís así?
Ya nadie dice:
¡oye, espera! Te quiero.
Como si le fuera la vida en ello, por si acaso nunca más tuviera la oportunidad de decirlo. Ahora nos despedimos fríamente y mientras caminamos en sentidos contrarios, mandamos un corazón que palpita en nuestro smartphone. Y sonreímos, y descansamos. En paz. Como si hubiésemos hecho algo heroico, como si ese manchón rojo que se mueve tuviera valor. No nos planteamos eso de, quizá ya no te vuelva a ver. Te tengo a tiro de whatsapp y a golpe de orgullo. Si consigo afrontar este último podré contactar contigo siempre que quiera. Si no, tendré miedo a perderte. Y echaré las culpas al destino (por supuesto)
¿Cuántas bocas mueren sin haber dicho te quiero, te espero, te echo de menos, VUELVE. Vuelve ya joder?
Y así nos va.
Tan barato como nuestras teclas, vendemos nuestro corazón.
Y así nos va.
Con razón esta ola de frío polar que nos congela hasta el olvido.
y ya casi no te echo de menos.
Ojalá temiera un poco más
a la soledad,
seguramente ahora
estaría tratando de buscarte.
lluvia de enero.
¿Por qué corréis?
Uno de los mayores placeres de la vida
es mojarse cuando llueve.
mi vida antes del desastre
Nadie, absolutamente nadie, sabe cómo era mi vida antes del desastre.
Y, ¿quién sabe? Quizá es mejor así.
No hay expectativas que cumplir,
ni metas que lograr.
No hay futuro, ni hay pasado.
Solo hay presente.
Y lo voy a disfrutar.
Han pasado cuatro días sin ti. Solo cuatro desde que pusimos el contador a cero, como cada año.
Ahora llegan los peores, el cinco y el seis. Prometiste llevarme de la mano a ver las últimas sonrisas de la Navidad. Prometiste ser mi regalo. Ahora, la noche mágica vuelve a ser una más, con el corazón en un puño. Ahora, el día de los niños ya no será jamás el que vuelvo a reír con más fuerza que nunca. Pero, ya te lo dije una vez: uno siempre será de donde ríe (diga, lo que diga Elvira) porque tú siempre serás parte de mí. Cada carcajada -verdadera-, siempre te pertenecerá.
¿Volveré a reír de verdad alguna vez ?
Dime que sí.
Me lo he pensado mejor:
Pon tú la magia,
que yo te enseñaré sus trucos.
domingo, 24 de enero de 2016
miedo.
Me quisiste menos de lo que yo creía.
Te quise mucho más de lo que pudieras imaginar.
Y, al final, yo te dejé por miedo.
Y tú, no volviste por la misma razón.
El dolor es la certeza
de que aún no ha terminado.
Quédate.
Quédate.
Me lo tatuó en la piel ya rota
por el frío del invierno.
Y aún así
(imbécil de mí)
me fui.
¿Pero cómo iba a quedarme
si no tenía el corazón entero?
Hoy, rebuscando entre mis cosas
he encontrado la otra mitad junto
a esta fotografía.
Resulta que la tenía yo.
Hubiera sido la composición perfecta.
Ahora solo me queda el recuerdo,
algo de dolor,
y un duro invierno.
Un mensaje a medias,
y este poema.
Como si todo eso pudiera ser la otra mitad, la que te llevaste.
Y te echo de menos joder, tanto
que ya nunca me he vuelto a quedar.
Pero, ¿sabes?
Sigue siendo mi palabra favorita.
Quédate
poesía eres tú.
Para ti la poesía son los versos.
Para mí, es la vida.
(Y así nos va)
Supongo que solo se trata de eso, alguien con quien merezca la pena quedarte a vivir en sus defectos.
cicatrices
Lo primero que hicimos
al conocernos
fue mostrar nuestras cicatrices.
Qué cosa tan humana.
Yo me asombré, y tú te reíste.
Tengo que reconocer que te mentí
sobre la mayoría.
Y aún sabiéndolo,
no dudaste un momento
en besarlas,
en morder la peor, esa
que aún creo
que si estiro un poco el brazo
se abrirá y me romperá la piel
(y el corazón).
Mordiste cada trazo
de hilo que aún se ve.
Es una cicatriz fea,
roja,
con forma de gusano.
Y a ti te pareció lo más bello del mundo.
Creo que desde aquel día
el gusano
se convirtió en mariposa.
Y pude olvidar.
Y ya no tengo miedo.
Y ya, ni siquiera está.
al conocernos
fue mostrar nuestras cicatrices.
Qué cosa tan humana.
Yo me asombré, y tú te reíste.
Tengo que reconocer que te mentí
sobre la mayoría.
Y aún sabiéndolo,
no dudaste un momento
en besarlas,
en morder la peor, esa
que aún creo
que si estiro un poco el brazo
se abrirá y me romperá la piel
(y el corazón).
Mordiste cada trazo
de hilo que aún se ve.
Es una cicatriz fea,
roja,
con forma de gusano.
Y a ti te pareció lo más bello del mundo.
Creo que desde aquel día
el gusano
se convirtió en mariposa.
Y pude olvidar.
Y ya no tengo miedo.
Y ya, ni siquiera está.
sábado, 23 de enero de 2016
fue sin querer.
Cuando me quise dar cuenta estaba besándote frente a un espejo en el que había escrito:
'¿Y si te dejas querer?'
Y fue sin querer.
Simplemente me dejé.
matar una flor.
¿Por qué ella ha de morir
para que tú te salves
de la agonía
que supone no ser amado?
(En las noticias comentan que ya van cuatro. Una madre dice: Ah. Pero es otra nueva. Pensaba que era la misma. Y la normalidad congela los corazones de todos los hogares)
Si somos capaces de matar a una flor
en busca del sí que no pronuncian
unos labios,
¿qué haremos cuando esa boca
nos hable de libertad?
megustéame
La nueva forma de decir 'te quiero' (quiéreme) lleva impresa la forma real de hacerlo: me gusté y, entonces, amé.
.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Hambre de ti, Sed de cualquiera.
Quedan 62 días para que se cumpla un año, justo un año de mi derrota. Y aquí estoy, cavando golpe a golpe: mi destrucción. Aquí estoy, echándote de mi vida, buscando algo mejor. Como quien fuera a encontrarlo, cuando ni el mejor poeta una noche de tequila ha sabido enamorarme como lo hizo tu risa. Aquí sigo, arañando una a una las paredes de este hogar que construimos juntos y que encierra a dos leones con hambre. Ya sabes:
Hambre de ti,
Sed de cualquiera.
Como si pudiera evitarlo, araño tu espalda en lugar de la pared. Como si eso consiguiera que te quedaras a mi lado esta noche en lugar de seguir buscando alas nuevas en cada lavabo. Como si mis polvos fueran a provocarte lo mismo que esos que compras en cualquier esquina.
'Déjame quererte a mí, déjame morirme a mí por ti,
déjame extrañarte a mí.
Porque si te dejo a ti vas a ser mi perdición.'
Odio cuando hablas de la Luna como inalcanzable.
Sabiendo que no hablas de satélites.
Olvidar
Llevo una maldita -y eterna- semana, tratando de pedirte disculpas. Siento ser de esas personas que salen de tu vida por la puerta trasera, destrozando todo a su paso. Y siento aún más, no saber decirte cuánto lo siento. Siento haberte juzgado, siento haberte amado tanto que haya tenido miedo a que me hicieras daño, y siento habértelo hecho yo. Lo siento, mucho. Supongo que ya no hay vuelta atrás. Ni yo sé pedir perdón, ni tú seguramente supieras perdonarme. Ahora todo da igual. Ahora ya solo nos queda el recuerdo.
Porque, al fin y al cabo, olvidar
significa recordar con dolor
aquello que te importa.
Porque, al fin y al cabo, olvidar
significa recordar con dolor
aquello que te importa.
Eso eras tú, eras como el sol en plena lluvia de invierno
-de repente un arcoiris en mi mañana-.
Eras como un paseo en bicicleta.
Como la media luz en la oscuridad
que ilumina tus caricias.
Eras como un verso
en medio de una acera,
reclamando el espacio del arte en la humanidad.
Fuiste la sonrisa de los días amargos.
La mejilla, en los días con lágrimas.
La risa, esa. Mi risa constante.
Eso fuiste tú,
y lo que serás para siempre en mi memoria.
Porque ya lo dije una vez,
al contrario de lo que escribió Elvira:
uno siempre será de donde ríe
aunque, a veces, quiera volver a donde llora
(tu recuerdo).
Sitio que visitaré cada noche
antes de dormir, como si aún pudiera escuchar
un susurro que me dice:
-Buenas noches, Luna-
como en aquel cuento que nos leyeron
en la infancia y volviendo a ser los niños
que una vez fuimos, conseguíamos algo
tan difícil en los tiempos que corren
como dormir profundamente
juntos
y revueltos.
Ilustración: El Loco Del Pelo Rizo
Versos: #ynisiquierateconozco
Si me olvidas
Ojalá me hubieras roto el corazón en mil pedazos.
Ojalá pudiera odiarte.
Ojalá.
Al menos así, tendría cómo tapar esta fuga de dolor que me sale a borbotones del pecho. Al menos así, no habría mariposas aleteando su locura en mi estómago al pensarte. Al menos así, podría olvidarte.
Ojalá pudiera odiarte.
Ojalá.
Al menos así, tendría cómo tapar esta fuga de dolor que me sale a borbotones del pecho. Al menos así, no habría mariposas aleteando su locura en mi estómago al pensarte. Al menos así, podría olvidarte.
sábado, 24 de octubre de 2015
Magia pura.
Foto libro: #ynisiquierateconozco
El día que te encuentre
El día que te encuentre, estaremos descalzos. Con un calcetín de cada color y el rubor en las mejillas de quien ya se conoce sin a penas mirarse. El día que te encuentre, estaré torpe al colocar las sillas y me tropezaré con tu boca, lo sé. El día que te encuentre, mi locura romperá tus esquemas, y todos mis poemas sabrán a ti. Y todas las canciones, y todas las vidas. El día que te encuentre.
Ilustración de #ynisiquierateconozco a la venta: ellocodelpelorizo@hotmail.com
Ya nadie lacra los sobres, ya nadie termina las cosas. Dejamos que todo se desvanezca con un poco de saliva nada más. Sin sentarnos en una mesa y quemarnos hasta las pestañas del esfuerzo por mantener la llama viva.
Ya nadie lacra los sobres.
Yo sí.
Ya nadie lacra los sobres.
Yo sí.
El amor, esa agradable forma de suicidio.
Últimamente el amor no dura más que una caja de condones. Como quien camina por el desierto y cree ver una cascada de agua en la que refugiarse de tanta aridez, camino de espejismo en espejismo, creyendo haber encontrado eso que llevo una vida esperando: tú.
Pero todo (y todos) pasa (n), y tengo la boca cada vez más seca, y el corazón más frío. Cada vez cuesta menos dejarlo todo atrás, cada vez duele menos la soledad.
Últimamente el amor no dura más que una caja de condones. Como quien camina por el desierto y cree ver una cascada de agua en la que refugiarse de tanta aridez, camino de espejismo en espejismo, creyendo haber encontrado eso que llevo una vida esperando: tú.
Pero todo (y todos) pasa (n), y tengo la boca cada vez más seca, y el corazón más frío. Cada vez cuesta menos dejarlo todo atrás, cada vez duele menos la soledad.
Se rompen más corazones sin querer, que por voluntad propia.
Ilustración: El loco del Pelo Rizo
Serie: Tus versos en mis manos
del libro: Y ni siquiera te conozco.
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